11 junio 2018

DIEZ AÑOS DE GRAN CAPITÁN, un tercio de mi vida laboral.

Hoy hace diez años tomé posesión como pediatra en el Centro de Salud Gran Capitán. Tenía cuarenta y cinco años de edad, veinte de experiencia a mis escápulas y muchas ganas de estirar las piernas caminando. 

Provenía de un periplo largo y fecundo, geográfico y asistencial, iniciado en el MIR del Centro Materno Infantil del Hospital Virgen de las Nieves, al que me incorporé soltero en 1987 y donde vi nacer a mis tres  hijos… (y hace poco a alguno de mis tres nietos). En Maternidad, me sentía un poco raro, al no tener que cuadrarme si me cruzaba por los pasillos con mis jefes y maestros, pues poco antes había realizado la mili en el Hospital Militar del Realejo... Y me hinché de ver niños: ultraprematuros de 490 gramos y a los que les faltaban cuatro meses para nacer, hasta inmigrantes, tal vez de veinte años con los dídimos muy negros y cuya mayoría de edad dudamos para salvarlos de un arresto: "Señoría, no podría afirmar que el sujeto tenga más de catorce añitos".


    En 1991, me dieron trabajo como pediatra interino en la vega de Granada. En Santa Fe. Diez años pasé allí, siguiendo el curso del río Genil, en Chauchina, Fuente Vaqueros. (Si Federico llega a nacer un siglo después, yo le hubiera recetado la del neumococo, seguro) Y Cijuela, Láchar… Chimeneas y Castillo de Tajarja. ¡Y Fuensanta y Trasmulas! “Que ya que hemos venido, recéteme usted pomadas para el culito, porque hay mala combinación de autobuses”. (Y faltaba un milenio para la receta electrónica) De por estas tierras veganas de gente sencilla y afable eran  mis pacientes. Donde ahora hay cinco o seis pediatras establecidos, hubo solo un pediatra hace un cuarto de siglo. 

Después de Santa Fe, vino un lustro de años en Pinos Puente y su extensa zona básica de salud, que abarcaba hasta el límite con la provincia de Jaén: Puerto Lope, Tiena, Olivares…  Valderrubio… donde todo el mundo iba  en bicicleta. Recuerdo haber curado no pocas heridas en los tobillos por radios de bicicleta. ¡Ay, los protectores del asiento de atrás!  Aprendí la importancia del consejo, de la educación sanitaria.  Y tuve que curtirne bastante en vacunas y controles del niño sano, gordito, sonriente y feliz. (Los dos: el niño y el pediatra)

Sin oposiciones a la vista, desde la vega, servidor continuaba acudiendo para cubrir guardias en el hospital. Durante casi quince años, cuando las guardias no se libraban y no había ordenador, ni ondasentron, ni tanta pollaica. Fuimos médicos machacas, empalmando horas de trabajo sin descanso. Y reivindicativos. Recuerdo en 1992 a través del sindicato médico, personarme en los juzgados para reclamar al SAS la libranza o descanso tras las veinticuatro horas seguidas de jornada laboral. Algo que no se consiguió hasta 2007 y que jamás disfruté, por tanto. ¡Ay, qué tiempos…! (De nada, jóvenes generaciones… aquí está papi. Por cierto, tengo dos hijo médicos: especialistas de huesos y de quitar el dolor.)

Colaboré en el Hospital, además del área de Urgencias, también en la UCI de Neonatología, de 1996 a 1998. Entre incubadoras, prematuros y enfermeras de sapiencia y sonrisa manifiestas.   Un poco antes hube experimentado la consulta privada en el centro de la ciudad, por la plaza de Gracia, cuando un resfriado eran tres mil pesetas, o muchas gracias, pariente, y un dolor de barriga un “llámame dentro de un rato”. Tiempos en los que compatibilicé el ejercicio de Atención Primaria en aquellas zonas rurales…

Y después, un par de años en La Chana, para dorarme en la eficiencia sanitaria pragmática, evidenciable y lorenzana. 

Pero el aniversario es de Gran Capitán, abuelo. Un centro grande, el mayor de Andalucía de Atención Primaria. Cerca de cien profesionales distribuidos en cinco plantas y sótano: con Radiología, Laboratorio, Rehabilitación, Fisioterapia, Dentista, Matrona, Trabajadora Social... y por supuesto, Enfermería y Medicina de Familia (casi una treintena de cada uno de ellas). Y los tres pediatras, para más de tres mil quinientos niños.
Un centro al que llamaban “cementerio de elefantes”, que se empezaba a hacer famoso por gastar poco y cumplir objetivos con el justo personal. Llegué de la mano de la crisis. Justo cuando estalló la burbuja encima del tejado frente al Monasterio de san Jerónimo. Trabajé 2008 en turno chungo que incluía viernes tarde. Y había sesiones clínicas casi a diario.  Y una población urbana, culta y exigente, pero a la vez muy educada. Funcionarios, comerciantes, autónomos, maestros médicos… indigentes…  gente polícroma y diversa de todas partes del mundo, hasta del bazar oriental de la esquina. Y cada año se jubilaba media docena de trabajadores. Y entraban médicos residentes imberbes o peludos. Y la gente emigraba a Chile o a Alemania. Lo que viene siendo una crisis, viéndola de refilón. Poco después, se remodeló nuestro edificio  por dentro y por fuera, acreditándose "bonillamente", con largas pausas y poco presupuesto. Porque estaba vetusto este paralelepípedo grisáceo con condensadores colgantes junto a unas ventanas, detrás de las cuales, lo mismo una anciana puede enseñar un lunar que se le está afeando… o un heroinómano llora sus angustias. Ventanas que airean el acre de un transportista esguinzado, o el aroma  a jazmín y coco de una madre que desnuda a su bebé, para pesarlo en limpio. (Pero me pone el arrullo y las patucos aparte.)  Y ahí está el centro, aún pendiente del básico colofón.  

Gran Capitán, acreditada Unidad de Gestión Clínica, moderna y cosmopolita. 

Cincuenta años casi distan del antiguo “Gran Ambulatorio”. Cuarenta mil ciudadanos enfermables, y no solo del centro de la ciudad. Cien profesionales le dan lustre, incluido el silencioso cristalero. Con sus recortes, como en todos lados. (No me meteré en berenjenales) Mi balance es positivo, estoy contento. Hay pocos sinsabores en medio de tantos pacientes agradecidos, de muchos buenos compañeros y de ese puñado de amigos que flanquean nuestra senda. En Gran Capitán se puede ser feliz y ejercer una Atención Integral de salud sin echar de menos demasiadas cosas. O, simplemente, conformándose con lo que hay, comparando con el mango de una cuchara y esa aspirina infantil con la que aprendimos a curar en el milenio pasado. 

Me congratulo con esta década crítica de Gran Capitán, que ahora da paso a un futuro, lógicamente imprevisible.

Vistas desde mi consulta. 

Cartel taurino jocoso que anunciaba una celebración entre compañeros en 2008. Hoy,  más de la mitad de sus miembros ya se ha jubilado. Esperadme, que aún me quedan otros diez años, por lo menos, si Dios y el gobierno quieren.  

04 junio 2018

NUEVA FUNCIÓN "NO HAY PAREJA PERFECTA"

 Sábado, 16 de Junio en Auditorio La Rural, 20:30

LA COMPAÑÍA CASI SIEMPRE vuelve con su últtimo éxito


"NO HAY PAREJA PERFECTA"

Seis entremeses de romántico humor




A beneficio de Fundación CASA MADRE DE DIOS

Entradas en taquilla del teatro Isabel la Católica
y una hora antes en el Auditorio de La Rural (que es donde se va a representar)

DONATIVO: 10 €
Duración: 90 minutos
(Cuatrocientas cincuenta butacas no numeradas)

10 abril 2018

TEATRO "NO HAY PAREJA PERFECTA"

PRÓXIMA FUNCIÓN: Sábado 16 de junio de 2016

El Jueves 26 de Abril a las 20:00
en AUDITORIO LA RURAL de Granada

ESTRENAMOS COMEDIA




"NO HAY PAREJA PERFECTA"

COMPAÑÍA CASI SIEMPRE

PARA COLABORAR CON  

DONATIVO: 10€  Entradas disponibles en Taquilla del Teatro Isabel la Católica y en la Sede de Manos Unidas: Plaza del Campillo 2, 5º G.


08 enero 2018

NUEVA FUNCIÓN EN TEATRO ISABEL LA CATÓLICA


El jueves 22 de febrero de 2018 repondremos la exitosa comedia 
CUATRO PRESOS PARA UN INDULTO.


La Compañía CASI SIEMPRE, tras el exitoso estreno y la gran acogida por parte del público, repondrá esta original comedia en el Teatro Isabel La Católica.
Será a las 20:00, en la tarde de jueves 22 del loco febrero, que será inolvidable. 

Esta vez colaboraremos principalmente con EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA, además de con LA ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD.



Las entradas numeradas pueden encontrarse en las sedes de dichas asociaciones en Granada. Además de en la Taquilla del Teatro Isabel La Católica desde ya hasta el momento de la función... pero no lo dejen muy tarde porque se agotarán. 




24 octubre 2017


PRÓXIMO ESTRENO

"CUATRO PRESOS PARA UN INDULTO"

COMPAÑÍA CASI SIEMPRE

Sábado 18 de Noviembre 2017  19:30 h

AUDITORIO LA RURAL
GRANADA

La obra de teatro más experimental de la Compañía Casi Siempre
Una tragicomedia carcelaria y pasional.
Una cárcel. Cuatro presidiarios. Los funcionarios de la prisión. Los familiares y visitantes. Pero un solo indulto... con varios corazones pugnando por la vida, el honor o la libertad.

11 marzo 2017

FRAY LEOPOLDO, El Musical

PRÓXIMO ESTRENO DE LA COMPAÑÍA TEATRAL CASI SIEMPRE

EL MUSICAL SOBRE FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE


(ver tráiler)

ESTRENO 24 marzo 2017.  A las 20:30h
En
Auditorio La Rural de Granada

ENTRADAS 10€ a la venta en TAQUILLA del Teatro Isabel La Católica
Y una hora antes en el propio Auditorio "La Rural"

A beneficio de la Fundación Hogar "San José"