11 diciembre 2011

El jamón y la vitamina B12.

...Siempre que compro un jamón entero por Navidad, me acuerdo de esta anécdota.
Pero antes, quisera recordar que yo fui de los que marró la pregunta del Profesor Erill, en el parcial de Farma:
“-¿Cual de las siguientes vitaminas hay que suplementarla en la dieta del vegetariano…?
- A o C o D o E o B12.
En efecto, era la E, que se refería a la vitamina B12 (uno se chivó por detrás y también la falló al oír la “e” que era la D, la “be” era la E, qué lío…)
Pues bien... (Bueno, en total notable saqué). Siempre he tenido presente esa pregunta, por eso me pasó lo que me pasó.

Hace muchas navidades compré un jamón con el dinero de una guardia.

(Yo estaba acostumbrado a los doscientos gramos bien despachados, cuarto y mitad en vacaciones. Pero aquella guardia de viernes cobrada a precio de adjunto me dio para un pernil entero). A los pediatras –y más a los del”Seguro” -pocos pacientes le regalan un jamón, porque los niños tienen poca asignación semanal y no les alcanza, y sus padres suelen ser jóvenes que empiezan y atienden hipotecas…¡ no como ahora, que paren hasta las acomodadas cuarentonas!
Sigo.
"Mariscal delicatesen", el chacinero, me troceó el jamón y lo envasó al vacío. Cinco cachos plastificados, más de cuatro kilazos de provecho. Magros y veteados, aunque de no muy entreverada veta tocinera. Mi jamón.

A llegar a casa lo coloqué en una bolsa grande, en la parte fresca de mi lavadero, junto al tendedero. (Teníamos la nevera llena de yogures: tanto niño creciendo…)
Como en el solsticio de invierno es cuando los rayos de sol penetran por mi lavadero, me acordé de la pregunta de Farma y cubrí la parte superior de la bolsa con unas hojas del periódico, del Ideal seguramente, para preservar el jamón de los “ultraviolentos” rayos.

Fue gracias a don Sergio Erill, el farmacólogo, por quien aprendimos que las vitaminas son fotosensibles, inactivándose por acción de la luz, ¿verdad? Pues mi Vitamina B12 ya estaba a buen recaudo.
El lunes, al regresar del curro, me dispuse a empezar uno de los sabrosos cachos del jamón envasado al vacío.
Busqué en mi lavadero…
…. Removí enaguas, calcetines y baberos…
¿Dónde esta el jamón…?
-¿Qué jamón?
- El que estaba aquí. ¿Dónde cohones está mi jamón? -espeté a la chica empleada de hogar.
- Aquí solo había un bolsón de periódicos… que anoche saqué a la basura…
-¡La madre que te parió…! ¿Me has tirado el jamón a la basura…?

Bajé al contenedor, rebusqué sin éxito. Tuve que parecer un indigente a las puertas de un mercado.
Se lo habían llevado. Recé –fíjate-
para que, al menos, alguien lo hubiese aprovechado, consciente del alto valor nutricional de mi frustrada compra navideña y de la crisis existente (1993).
Por suerte, pude recuperar los huesos, tal vez salvados porque en Anatomía nos decían que los hueso al sol sí se conservaban bien, y los había guardado en sitio aparte.
Aquella Navidad, mientras me sorbía una sopa seudo castellana, clarucha, ligeramente sabrosa con huevo cocido, algo de pollo, fideíllos… pero nadita de jamón… creo que se me saltaron dos lagrimones, arcos cigomáticos abajo.
-¿Qué te pasa, papá…?
-Nada, que me acuerdo del profesor Erill, que ya se ha jubilado…

¡Qué buen maestro fue don Sergio, de todas formas!
-¡Es que como siempre estás sacando papeles a la basura! –me regañó mi esposa.

Lo dicho: No se debe saber tanto. SI ERES DE LOS QUE RECICLAS, NO TE CONVIENE SABER QUE LA VITAMINA B12 ES FOTOSENSIBLE.
Y viva el jamón. ¿A quién no le gusta el jamón…?

09 octubre 2011

La Bisi

Los viernes por la tarde me llamo Miguel. Desde hace 18 meses. Más de 70 tardes llevo siendo Miguelín.
Llevaba razón el profe de autoescuela, allá por septiembre de 1980, cuando, en Ganivet, volante a la derecha, señalé a aquella mujer recién jubilada, con andares algo artrósicos de rodilla, que cargaba las bolsas del mercado: desde la Romanilla al Realejo.
- Es la abuela de mi novia –le dije desde el R5 de “autoescuela Checa”.

- La madre de tu futura suegra… -dijo examinando tras los cristales aquella graciosa mujer algo entrada en carnes y bajita, pero guapa y coqueta con collares, tacones y un vestido de flores por encima de las rodillas. Y añadió: “Pues entonces te queda suegra pa rato...”
Pero ahí, Domingo, el profe, no estuvo muy acertado, puesto que mi suegra fallecería tan solo 30 años después (2010). Sin embargo aquella joven anciana, aún sigue viva. La de las bolsas del mercado y andares algo artrósicos pronto cumplirá cien años.
Lo malo de llegar tan viejo es que puedes enterrar a tu familia más cercana, como así ha sido. La Bisi (que así la bautizaron sus bisnietos, mis hijos) apenas tiene quien se acerque a visitarla. Pero está muy bien atendida, que conste. Su marido y sus dos hijos fallecieron. Yerno y nuera son dos viejecitos (mi suegro desmemoriado), y solo tiene cinco nietos y una decena de bisnietos, la mitad en Cataluña. Sus tres hermanos tiempo ha. Uno de ellos era Miguelín, que ahora en la cabeza de la longeva madre de mi suegra (q.e.p.d.) habita en mí.
Tras quebrarse la cadera en el año 2000, la Bisi pasó al cuidado de su hija. Así se mantuvo lo que llevábamos de milenio hasta que su hija enfermó y a las seis semanas falleció de un tumor cerebral, dejando a su marido octogenario y a su madre con 96 años. Y mucha pena alrededor.
Los cuidados que necesitaba y el tipo de viviendas de sus nietos, obligaron a buscar una residencia a la Bisi. Con gran dolor de corazón (regomello, le dicen por aquí, ) la Bisi dio con sus centenarios huesos en una buena residencia geriátrica, donde desde hace año y medio desarrolla su postrada vida dependiente.
La Bisi sigue siendo una dulce viejecita, de ojo celestes y cabellos blancos, que aun atesora la belleza que le dotó la naturaleza. Es la Soraya del Realejo. Una demencia senil, pacífica aunque a veces verborreica, la mantiene desconectada de la realidad, pero no al pasado.
Sabido es que tras el naufragio de la realidad, emergen las balsas del pasado, la tierna infancia, la mocedad, y los recuerdos afectivos más fuertemente anclados. “Cuando se pone en marcha en el olvido, este va de lo Noético a lo Pático, de lo reciente a lo antiguo”, decía el profesor de Psiquiatría. Y a ella, los más pático o afectivo, y los más antiguo es su casa de principios de siglo, cuando la Primera Gran Guerra estalló, y aquellos locos años veinte de “Belle Epoque”. Y ahí es donde ha encontrado La Bisi a su hermano Miguel. Un servidor.

Cada viernes, en esa hora que inapelablemente reservamos para ella – no es mucho, qué le vamos a hacer- acompaño a mi mujer al pueblito cercano donde reside. Mientras aparco, ella se adelanta. Al entrar en la 143, entre dos luces –con cataratas la luz le molesta- mi mujer ya está revisando su postura y su cama, su armario, su mesita de noche… todo está correcto. Son buenas chicas quienes la atienden. Al oír mi voz, algo impostada con acento jerezano, la Bisi menea los brazos de alegría. (Miguel se casó con una gaditana y fue fotógrafo en la Tacita de Plata) . Siempre nos saludamos igual
- ¡Cómo está la Soraya, la reina del Realejo…!”
Y ella desde su decúbito almohadillado, balanceando sus huesudos brazos, la boca sumida y edéntula, donde antes asomaba una sonrisa nacarada, sus brillantes ojos azules me contestan. ¡Miguelíiiin….! ¿Ya estás aquí….? Y me cuenta algo de su muñeco pelón, de la mama (no mamá), de que tiene que llevarle la comida a padre que está en el tejado (era albañil)….Y yo me agacho hasta su cabecera, la beso, ella me devuelve cinco o seis sonoros ósculos, edéntulos y húmedos, fraternales, porque yo no soy el marido de su nieta si no su hermano Migué, Miguelín, “¿Onde tas metío…? “Que no, abuela, que este es el padre de tus bisnietos…” No, cuñada, déjala… Yo soy Miguelín, su hermano. Marina cuidaba de sus tres hermanos, con diez u once años, porque era la mayor, y su madre trabajaba. Pepe, Enrique Miguelín y ella, La Reina.
Y le damos a beber zumo, o agua, y hablamos con la supervisora, y ya correremos y descorremos la cortina para decorar con la luz menos hiriente sus ojos de un 14 ruso.
Y le cuento que me preguntan por ella sus amigas del banco de Las Angustias, donde con sus vecinas ochentonas curioseaba las bodas y bautizos del barrio; y la fuerzo a que beba un poco de agua. “Es de la fuente del avellano, mira qué bien sabe y huele a tomillo un poco, Soraya…” Siempre apergaminada la viejita, la amiga de Virtudes. Apenas treinta kilos de mujer, todo dulzura, como los dulces de las Comendadoras de Santiago.
-Mi Mama…¿Ónde está…? (se refiere a su hija…) …y le miento, mientras mi mujer de nuevo gime un poco en el sillón a su cabecera, y se le corre el rímel o no, porque ha vuelto a preguntar por una hija, su madre, cuyo triste final desconoce. Y yo, embustero y actor de teatro amateur, le digo que está comprando boquerones…o sacándole a un vestido de volantes para la niña que ya está muy alta y que actúa en Coros y Danzas…o que ha salido a la Cofradía con Rafael, para vestir el trono de La Amargura… Y ella se consuela o se hace la tonta, no sé que pasará por sus neuronas centenarias, que si entiendo algo, es de las neuronas chiquitillas… en fin, soy Miguelito. Y estírame la sábana y ponme mejor el cojín entre las piernas. Rodillas como mazas de tanto cargar mandados de la Romanilla al Realejo, y fregar de rodillas, será; ella, la nativa de La Corrala de Santiago, la del Once, una de las que me inspiró los mejores relatos de “El tercer nido”, de aquella Cuesta del Caidero donde cada mañana subía a trabajar desde el Carril de san Cecilio, porque su marido la autorizó y firmó su consentimiento, la señora del Ropero, la que planchaba en el Palace en los años sesenta para Yul Brinner y otros, la que probó la misma limonada que Franco en aquella recepción al pie de La Alhambra…
Marina, me dobla la edad, pero solo es un par de años mayor que yo los viernes. Porque ella tiene once y yo nueve. Y yo soy Miguelito, a mucha honra, y lo seguiré siendo mientras Dios la mantenga con vida, que nosotros muchas veces decimos para qué, y por qué… y eso solo Dios lo sabe, que nos chafa o acorta los fines de semana y nos preocupa y mantiene la herida sangrando, y es un engorro para la sociedad, ahí postrada, edéntula y demenciada, mezclando años, dígitos y facciones, preguntando por Ánimas del Purgatorio, desconociendo que España está en crisis, medio a pique, porque ella, si acaso vive en 1920, o 1966… y hoy, ha venido su hermano con su “mama” a verla.
- “Cierra el portón, que no se escape el gato, y deja la llave donde tú sabes, Miguelín...”
- Sí, Soraya, sí, hasta mañana... Buenas noches...

Pero será otro viernes por la tarde. Y el tiempo seguirá sin pasar por la nube de su cielo encapotado.

Un abrazo… “Miguelín”

PD: A veces apostado en el otro sillón, desde su Residencia, jugueteo con mi cámara de fotos… Imágenes de ella, de su dignidad postrera. Pero atendiendo a deseos familiares no los compartiré… Y eso que Miguel, el verdadero, era fotógrafo profesional allá en Cádiz.

13 agosto 2011

Entrevista en la radio sobre género negro

...y fíjate por dónde, mis apuntes de Medicina Legal, de 6º, no cayeron en saco roto. Me sirvieron para confeccionar un manual sobre novela negra.
Es curioso el morbo que despierta esta asignatura tan en boga y mediática.

(Servidor, más que mediático, desearía disfrutar medio ático, para escribir o leer mientras veo la Alhambra, y las estrellas de noche, cultivar unas plantas que no chocaran contra el techo y usar la escoba para barrer la hojarasca…) pero vivo en un tercero que da a una plazoleta cerrada. Se siente…)

Esta noche, en la COPE me entrevistan acerca del libro que escribí en 2007: “Autopsia de la novela negra. Todo lo que hay que saber para escribir género negro”. Un encargo editorial (Berenice-Almuzara) por conjugar medicina y narrativa.

Ahí volqué una historia truculenta granadina de médicos y detectives junto con los apuntes de 6º de medicina legal y los consejos del forense Jose A. Lorente. Y ahora al hilo de un recién galardonado autor sobre este género (Antonio Lozano), los señores de las ondas me han pedido colaborar en un programa monográfico.
Que si puedes, que lo oigas, mientras conduces, te secas el pelo o cuajas la tortilla. Me sentiré menos solo.

La entrevista será esta noche, en directo, sábado 13 de agosto, a eso de las 21 horas. En la COPE nacional. No tendré que peinarme, ventajas de la radio…

Saludos
Víctor

PS: si llegas tarde, aquí te dejo un enlace de este blog. "Por qué escribí Autopsia de la novela negra"

01 agosto 2011

Enlace Iñaki y Yolanda

Romance a Iñaki y Yolanda
¡Qué domingo tan hermoso,
hora en que julio se acaba,
cuando el sol dora los campos
y la nieve se hace agua!
Cuando la calor aprieta
y el viento azul se levanta,
cuando cantan los jilgueros
y los abanicos bailan.


Es un domingo perfecto
en la iglesia cartujana
para desposar a Iñaki
con la bonita Yolanda.
Y allá vamos los testigos,
sus familias y compañas
venidas de todas partes
para ver cómo se casan;
cómo se besan de día,
cómo en la tarde se abrazan.



Ignacio, buen vendedor,
en la ciudad de Granada
le vendió su corazón
con el que tanto la ama,
a Yolanda, la maestra
dedicada a la enseñanza
¡Qué bien lo recuperó
con su cariño de dama!
Van de la mano los dos
por la ciudad de la Alhambra.
Yolanda, de piel vainilla,
de cabellera castaña;
Iñaki, moreno hispano,
un caballero de España.

Cuando julio ya se acaba
se están casando los dos;
en el año dos mil once
han consagrado su unión.
Yolanda, la dulce seño;
Iñaki, buen vendedor.
Se han casado este domingo,
antes del día treintaydos,
cuando la calor aprieta,
cuando más arde el amor.


Ya comparten el destino,
la bendición que Dios manda.
Iñaki, ya es su marido,
siempre pensando en Yolanda:
cuando ríe, cuando duerme,
cuando corre y cuando anda.


Se han casado un buen domingo
en la iglesia cartujana
cuando suenan las trompetas
de San Ignacio onomástica.
Iñaki el esposo es
de una seño bien casada.
Yolanda, mujer se sabe
de Ignacio, que bien la guarda,
como quien guarda un tesoro,
un rubí o una esmeralda.


Caminan por Arabial
desde donde ella trabaja,
hasta el extremo del río
donde él atiende y descambia.


…Aunque os aceche la crisis,
aunque el trabajo os faltara,
vosotros estad tranquilos,
que nunca os separe nada.

Iñaki, buen vendedor,
docente y dulce Yolanda:
habéis sellado la unión
que el corazón os mandaba,
porque os tenéis grande amor,
lo sabe toda Granada.

¡Vivan los novios por siempre,
y el Comercio y la Enseñanza!
¡Viva el cole y san Vicente
y Urende, siempre en rebajas!


…Y ahora que se ha ido el cura
permitidme una posdata:
Si escribís a la cigüeña
-que en verano vuela alta-
ponedle mejor dos sellos
cuando le enviéis la carta.


En Granada, a treinta y uno de julio de 2011.
Víctor Bolívar Galiano

05 julio 2011

MEDICINA GRANADA 80 86

Ha nacido el Blog "Medicina Granada 80 86" donde a partir de ahora colgaremos las cosas relativas a mi promoción de estudios entre 1980-86, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada.


MEDICINA GRANADA 80 86


A raíz del reciente XXV aniversario celebrado en Granada el 2 de julio de 2011.
Nos vemos por allí...